Caso Lebbos: el remisero Cruzado ratificó su versión, ¿llevó a Paulina en su último viaje?

    Ante el tribunal que juzga a César Soto y Sergio Kaleñuk, el testigo repitió que trasladó a dos jóvenes aquella madrugada. Las coincidencias con el trayecto de Paulina son impactantes, pero las contradicciones sobre el destino final alimentan las dudas.

    18 de marzo de 2026
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    En el marco del juicio contra César Soto (ex pareja de la víctima) y Sergio Kaleñuk (imputado por encubrimiento), la declaración de Juan Pedro Cruzado era una de las más esperadas de este marzo de 2026. Frente a los jueces Morales Lezica, Romagnoli y Fradejas, el remisero relató -como si fuera un mantra- los hechos de la madrugada del 26 de febrero de 2006.

    Según Cruzado, levantó a dos chicas en la zona del Abasto. Una se bajó en calle La Rioja al 400 (donde vivía Virginia Mercado, amiga de Paulina) y la otra continuó el viaje hasta las inmediaciones del Parque 9 de Julio. Específicamente, mencionó haber dejado a la pasajera en calle Cuba al 1000, a solo cinco cuadras de la casa de Soto, donde Paulina supuestamente se dirigía.

    Los puntos críticos del testimonio:

    • Coincidencias fatales: El trayecto, el vehículo (un Fiat Duna bordó) y la parada intermedia en lo de Mercado encajan casi a la perfección con la reconstrucción histórica.

    • La duda del edificio: Mientras Mercado siempre dijo que se bajó en un edificio de departamentos, Cruzado hoy insistió en que la dejó frente a una "casa".

    • Sospechas permanentes: Cruzado pasó de ser testigo estrella a sospechoso de femicidio, y luego a imputado por falso testimonio. Aunque nunca se halló ADN de Paulina en su auto, los jueces del juicio anterior pidieron investigarlo por encubrimiento.

    • La mirada de Alberto Lebbos: El padre de Paulina presenció toda la declaración desde la primera fila, buscando en los gestos del remisero alguna verdad que todavía permanezca oculta.

    Un proceso que no cierra

    Pese a que Cruzado ya declaró en los juicios que condenaron a la cúpula policial de la gestión de José Alperovich, su situación procesal sigue siendo un limbo. Han pasado más de seis años desde que se ordenó investigarlo por falso testimonio y la causa no avanza.

    Mientras tanto, el tribunal intenta determinar si Soto fue el autor material del crimen y si el poder político de aquel entonces, representado hoy en el banquillo por Kaleñuk, orquestó el andamiaje de impunidad que rodea al caso.

    Fuente: /Enterate Noticias